domingo, 29 de mayo de 2011

Brujerías...

... de Terry Pratchett.




El Rey de Lancre es asesinado y el heredero escondido por tres brujas que se ven envueltas, muy a su pesar, en una historia que deberán solucionar, por el bien del reino.


Como es de esperar en este autor, los argumentos no son lo más importante, desde luego. Ni tampoco los acontecimientos ni, si me apuráis, el devenir de la historia. Como siempre, lo que destaca es la forma de escribir y de describir las cosas, la gracia de los personajes y, como no, el mundo absurdo en el que transcurre la acción, que no deja de sorprender alegremente.

Más aventuras de la bruja Yaya Ceravieja y compañía. Por supuesto, un libro muy recomendable para sonreír mucho, reír bastante y pasar un buen rato.

En esta ocasión no le encuentro peros. La historia se desenvuelve con fluidez desde el principio hasta el final, cosa que no me había parecido en los últimos libros que había leído de Pratchett.



domingo, 8 de mayo de 2011

Paraíso inhabitado...

... de Ana María Matute.




Adri es una niña que vive apartada de un mundo de adultos que no entiende. Todo el cariño y la cordura que necesita lo encuentra en un mundo de fantasía que transcurre a su alrededor, y también en unos pocos amigos con quienes tratará de pasar todo el tiempo posible, a pesar de la oposición de su madre.




Tardé casi dos meses en leer las primeras doscientas páginas. Las otras doscientas, en dos días.
No es que al principio no me gustara, pero no es un libro que se pueda leer como es debido a base de pocos ratos al día (si los tenía). Además, encontraba que la estructura profunda de la historia quedaba al descubierto de un modo demasiado evidente y demasiado a menudo; en cambio, echaba en falta interrogantes implícitos que me alentaran a seguir leyendo.
De todas formas, una tarde cogí el libro y estuve dos horas seguidas leyendo. A partir de aquí, no pude parar hasta terminarlo. La historia gana mucho interés con la aparición de Gavrila: los momentos mágicos son más mágicos, los momentos tiernos más tiernos y los momentos tristes más tristes. Porque, en definitiva, eso es exactamente este libro: una historia tierna, mágica y triste (no triste de llorar, pero si de que se te llene el corazón de piedras, como muchas veces dice la protagonista).


Al terminarlo, lamentas despedirte de Adri. Porque la conoces como quien conoce a una parte de sí mismo. Por supuesto, la calidad de la escritura es impresionante.