lunes, 26 de diciembre de 2011

El fin de la infancia...

... de Arthur C.Clarke


Una civilización extraterrestre llega a la Tierra y establece una época de paz y prosperidad nunca vista anteriormente. Sin embargo, la humanidad se siente inquieta, ya que tienen muchos interrogantes sin respuesta, como por ejemplo las intenciones  que mueven a los llamados Superseñores.


Al principio da un poco de pereza, cuando empieza con todo esto de las Federaciones, Ligas de la Libertad y líderes mundiales. Daba la impresión de que iba a ser una historia bastante cansina. Luego se arregla bastante. Como pasa con varios libros de Asimov, explicar grandes acontecimientos sirviéndose de las interacciones entre dos o más personajes, hace que una historia que podría ser un peñazo considerable sea, en cambio, muy amena y llevadera. 
Hay tres historias (o cuatro, si contamos el breve prólogo) más o menos interconectadas entre ellas a través de las cuales discurre la trama de la novela. Una trama que se promete muy interesante durante los dos primeros tercios de la historia, pero que luego decae considerablemente. Por lo que sé de Clarke (tras haber leído un libro de Rama y haber visto 2001) parece una característica de éste autor, quien gusta mucho de darle a sus historias ese punto grandilocuente, trascendente y ultracósmico que, en éste caso, se carga la historia.

Me pregunto si la imaginación está al servicio de la historia o si la historia está al servicio de la imaginación, aunque ello le reste credibilidad. Da la impresión de que todos los elementos son manipulados hasta llegar a la idea a la que Clarke quería llegar, sin contemplaciones, sin detenerse para convencerte.

En resumidas cuentas, una historia prometedora, un prólogo y un desarrollo muy buenos... todo ello estropeado (repito, para mi gusto) por una de las típicas idas de olla de Clarke, quien parece que si no hacía una historia ultracósmica no hacía nada.




domingo, 4 de diciembre de 2011

Solaris...

...de Stanislav Lem


Kevin viaja a la estación del planeta Solaris, donde se sigue intentado contactar con el único y peculiar habitante de ese mundo. El motivo del viaje es que están ocurriendo cosas muy extrañas  en la estación. 


El inicio es casi una guía práctica de cómo hacer un buen libro de intriga: un primer capítulo lleno de interrogantes claros y contundentes, un segundo capítulo con explicaciones extensas acerca del ambiente y las circunstancias, y luego dejar que la historia siga su curso.

Un curso que en algunos pasajes se hace algo cansino, cuando rompe el ritmo de la historia para adentrarse en las interesantes y densas investigaciones sobre el océano viviente (bien es cierto que sin esas explicaciones el libro quedaría reducido a su mínima expresión y casi entraría en la categoría de cuento largo).
Pero esas explicaciones, como decía, acaban haciéndose algo cansinas. Tengo la sensación de que el autor tuvo la necesidad de plasmar en el libro parte del trabajo previo acerca del habitante de Solaris, aunque ello, como decía, a costa de romper el ritmo.

Si a ello le sumamos que me gusta más el (muy distinto) final de la película, me quedo con la sensación de que me falta algo. De que, para mi gusto, le sobra un poco de filosofía y le falta un poco de intensidad.