sábado, 15 de septiembre de 2012

Eric…

… de Terry Pratchett.

 

Eric es un joven que convoca a un demonio para que haga realidad tres deseos. Solo que quien llega no es un demonio, sino Rincewind, quien, de todos modos, tratará de hacerlos realidad. Por su parte, al dirigente del Infierno no le hace ninguna gracia que el convocado no haya sido uno de los suyos.

 

A vueltas con el MundoDisco. De nuevo Rincewind, el cofre con patas y otras tantas cosas familiares para los conocedores de la saga.

Esta vez tengo que reconocer que el libro más que divertido es entretenido. No sé si estoy un poco saturado del estilo de Pratchett (ya me conozco demasiado bien sus recursos y su tipo de bromas) o si no estuvo particularmente inspirado en esta ocasión. De todas formas, es una novela corta y al final, cuando parece que la conclusión va a ser tan absurda (no en el sentido peyorativo) como el resto, de repente resulta que hay un plan de por medio, una explicación lógica que le da cuerpo a todo lo ocurrido anteriormente. Menos mal.

En definitiva, es el típico libro que te lees con una media sonrisa en la cara casi todo el tiempo, y bastante rápido, porque aparte de breve tiene buen ritmo. Pero echo en falta aquellos momentos gloriosos de otros libros de Pratchett de los que todavía me acuerdo (y me río) después de años de haberlos leído.

 

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viernes, 7 de septiembre de 2012

Azazel, el demonio de dos centímetros…

… de Isaac Asimov.


George ha contactado con un pequeño demonio al que convoca cada vez que se encuentra con un problema complicado. Sin embargo, muchas veces la solución acaba siendo peor que la inacción.


Interesante planteamiento, pues (aunque no se hace explícito en ningún momento) es al propio autor a quien George explica sus desventuras con Azazel.

Este es el típico libro de situaciones graciosas, hecho de capítulos cortos en los que el pequeño demonio provocará todo tipo de enredos a partir de las peticiones hechas por el enigmático George; quien, por cierto, es un personaje bastante alejado de lo que acostumbra a ser el protagonista de una novela. Suele ocurrir que el protagonista esté revestido de ciertas virtudes o que evolucione hasta conseguirlas, pero no es el caso de esta novela, donde George se mostrará en todo momento… tal y como es.

Hay que reconocer que Asimov hacía bien todo lo que se proponía. Más allá de las situaciones que explica (algunas muy tontas, otras más elaboradas, otras una completa ida de olla) el sentido del humor con el que está escrito es genial. En especial esas construcciones gramaticales hechas con un lenguaje elaborado y casi científico para explicar cosas mundanas o incluso situaciones algo soeces.

Aunque, es cierto que siendo una obra de Asimov, esperaba un poco más de ingenio en las situaciones. En este sentido me ha decepcionado un poco. También he echado en falta una especie de capítulo final, algo más relevante que el resto.


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