jueves, 22 de noviembre de 2012

El restaurante del fin del mundo...

...de Douglas Adams.


Los enigmáticos tripulantes del Corazón de Oro siguen buscando una respuesta para las grandes preguntas del Universo. Mejor dicho, ya tienen la respuesta, pero están buscando la pregunta. Lo cual les llevará a situaciones de lo más descabelladas. 


El libro empieza un poco flojo, porque el primer capítulo es un poco resumen de lo acontecido en "El autoestopista galáctico" (pues éste es una continuación). Pero en cuanto empieza realmente la historia, los capítulos pasan rápidamente. No es desternillante, pero sí bastante divertido.
Es verdad que al ir avanzando la cantidad de saltos (en el tiempo o en el espacio), de cambios de escenario, de situaciones...acaban resultando algo cansinos. Aunque justo en el momento en el que ese cansancio se hace manifiesto aparece el capítulo de la bañera. Y entonces se te pasa todo, porque ese momento es el mejor del libro, sin duda. De hecho, me he vuelto a leer ese pasaje en concreto y con gusto me lo volvería a leer de nuevo.

Al final, eso sí, se echa en falta... un final. Digamos que no acaba. Entiendo que los hechos posteriores se explican en otro libro, pero no habría estado mal una especie de cierre de éste.





miércoles, 14 de noviembre de 2012

Todo arrasado, todo quemado...

... de Wells Tower.


Como suele pasar, las buenas críticas sobre un libro suelen ser exageradas. Esta novela se anunciaba como una pequeña obra maestra y su autor como alguien a quien seguir muy de cerca. Sin embargo, yo no le encuentro la gracia.

Hay que reconocer que el libro entra bien y se deja leer, que el autor tiene un estilo peculiar (en el que sabe introducir un lenguaje directo y soez de un modo bastante natural), pero poco más. Después de un larguísimo primer capítulo, en el que estás todo el tiempo esperando a que ocurra algo sorpendente (una chispa que encienda el interés, una pregunta que te haga querer llegar al final cuanto antes)... no pasa nada. En realidad, ni en el primer capítulo, ni en el resto. De modo que uno
puede seguir leyendo la sucesión de desventuras de un amargado escogido al azar, o no (en cuyo caso apenas quedaría alguna incógnita en el aire).

La mayoría de protagonistas son idénticos en amargura, maneras de hacer y facilidad en cuanto a palabras de dudoso gusto se refiere, cosa que se acaba haciendo cansina ya en el tercer capítulo y que todavía le resta más interés al libro. También me hace plantear si este autor será capaz de salirse de ese registro único.

Pero lo peor de todo es que las historias no acaban, todas ellas sufren un corte aparentemente azaroso que te aparta de la historia. Lo único que queda es una sensación desagradable, que probablemente es lo que el autor quería.

Estoy siendo un poco duro con mis comentarios. Seguramente se me ha pegado algo del carácter de los protagonistas. 

El título tampoco está muy pensado, simplemente es el título de uno de los capítulos. Aunque es bastante acertado si tenemos en cuenta que ese es el estado anímico en el que uno se queda después de haber leído el libro.