lunes, 7 de noviembre de 2011

Los desposeídos...

...de Ursula K. Le Guin.


Shevek es un gran físico del planeta Anarres que viaja a Urras para poder seguir con sus estudios, que podrían revolucionar las comunicaciones interestelares. Sin embargo, el viaje no será fácil, porque ambos planetas viven incomunicados desde hace años, ya que los habitantes de Anarres huyeron de Urras para fundar una sociedad anarquista.


Ésta vez la novela te mete de manera clara en la historia. En seguida sabes dónde estás y qué está pasando. Como es costumbre en la autora, el argumento gira en torno a las diferencias culturales entre dos comunidades humanas de distintos planetas. En este caso, entre dos modos distintos de organizar una sociedad: capitalistas y comunistas.
De nuevo capítulos duales, ésta vez protagonizados por el mismo personaje, aunque en tiempos distintos, lo que refuerza el vínculo que establecemos con el protagonista, al que no tardamos en sentir como cercano. De hecho, apenas hay unas pocas páginas en las que el protagonista no está viviendo o recordando algo (dos de ellas, hacia la mitad del libro, resultan ser un instante terrible y particularmente revelador).
Es una historia muy cuidada, con muchos detalles que tarde o temprano se entrelazan los unos con los otros y que le dan robustez y realismo. Una historia sobre la lealtad con mucha filosofía sobre las relaciones humanas: sobre como éstas, sean como sean, siempre terminan fracasando y necesitan revolucionarse constantemente. Al final te quedas algo desesperanzado, con la sensación de que siempre habrá que seguir luchando para que las cosas sean mejores, que es una lucha que no terminará nunca.

Pocas veces he tenido la sensación de estar leyendo un libro donde cada párrafo, cada palabra, tiene un sentido o una intención determinados. Cada personaje,  cada acontecimiento, cada cosa que se explica, es algo interesante o sirve para explicar el comportamiento o la forma de pensar de Shevek o de cualquier otro. En ninguna de las más de cuatrocientas páginas me ha sobrado una sola coma. Al contrario.
Cuando empiezas un libro puede pasar que te enganche o que no te enganche. Luego, si es bueno, además de engancharte puede atraparte. Y si además resulta ser definitivamente bueno, cuando lo acabas te deja tocado. Por supuesto, para mi gusto le da mil vueltas a los dos anteriores. Es muy bueno de principio a fin.



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