miércoles, 14 de noviembre de 2012

Todo arrasado, todo quemado...

... de Wells Tower.


Como suele pasar, las buenas críticas sobre un libro suelen ser exageradas. Esta novela se anunciaba como una pequeña obra maestra y su autor como alguien a quien seguir muy de cerca. Sin embargo, yo no le encuentro la gracia.

Hay que reconocer que el libro entra bien y se deja leer, que el autor tiene un estilo peculiar (en el que sabe introducir un lenguaje directo y soez de un modo bastante natural), pero poco más. Después de un larguísimo primer capítulo, en el que estás todo el tiempo esperando a que ocurra algo sorpendente (una chispa que encienda el interés, una pregunta que te haga querer llegar al final cuanto antes)... no pasa nada. En realidad, ni en el primer capítulo, ni en el resto. De modo que uno
puede seguir leyendo la sucesión de desventuras de un amargado escogido al azar, o no (en cuyo caso apenas quedaría alguna incógnita en el aire).

La mayoría de protagonistas son idénticos en amargura, maneras de hacer y facilidad en cuanto a palabras de dudoso gusto se refiere, cosa que se acaba haciendo cansina ya en el tercer capítulo y que todavía le resta más interés al libro. También me hace plantear si este autor será capaz de salirse de ese registro único.

Pero lo peor de todo es que las historias no acaban, todas ellas sufren un corte aparentemente azaroso que te aparta de la historia. Lo único que queda es una sensación desagradable, que probablemente es lo que el autor quería.

Estoy siendo un poco duro con mis comentarios. Seguramente se me ha pegado algo del carácter de los protagonistas. 

El título tampoco está muy pensado, simplemente es el título de uno de los capítulos. Aunque es bastante acertado si tenemos en cuenta que ese es el estado anímico en el que uno se queda después de haber leído el libro.



No hay comentarios:

Publicar un comentario